January 2012
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En 1919 Ceferino Carrión dejó su Santander natal, se metió de polizón en un barco mercante y se marchó a Beverly Hills. Allí conoció a un chaval con ganas de ser actor, un tal James Dean, y se hicieron inseparables.
Ceferino Carrión pensó, acertadamente, que su nombre no tenía fuerza allí y se rebautizó como Jean León. De ser polizón pasó a ser empresario, hasta que junto a Dean, montó un pequeño restaurante que se llamó algo así como La Scala y que se convirtió en el restaurante más prestigioso de Beverly Hills.
Este santanderino dió de comer y entretuvo a Frank Sinatra, Marilyn Monroe, Zsa Zsa Gabor o JFK y lo que a nosotros nos importa más, les aconsejó de vinos.
El caso es que nunca encontró el caldo redondo y decidió crearlo él.
Viajó por todo el mundo buscando la finca perfecta para lo que quería y la acabó encontrando en el Penedés.
Faltaba QUÉ cultivar en el Pago Jean Leon, por lo que fue el primero en importar variedades francesas, por primera hubo aquí Chardonnay.
Hay vinos mejores que el Jean Leon, incluso mucho mejores desde luego, pero por algo menos de diez euros, la historia que nos regala esta botella es difícilmente superable, y al final qué es el vino sino una charla.
¿Nos charlamos una botella?