221 palabras sobre los cuatro de Alcatraz

Allen West ya estaba en Alcatraz cuando llegaron Frank Morris y los hermanos Anglin. Esta era la regla número cinco de la prisión “Tienes derecho a comida, ropa, y atención médica. El resto son privilegios, incluido trabajar”.
La única foto de acceso en la que alguien sonríe es de un tal Al Capone. La primera visita que tuvo fue la de su madre, la hicieron desnudarse en el arco de metales.“Los que desobedecen las reglas de la sociedad van a prisión, los que desobedecen las reglas de la prisión vienen a Alcatraz”. (92)
Huirían los cuatro.
Rompieron una pared de hormigón húmedo con una cucharilla y una moneda de diez centavos. “Alcatraz, esa prisión cuyo nombre suena a trombón desafinado es la muela picada de nuestro sistema penitenciario”
Allen West tocaba el acordeón para amortiguar el ruido. Esa fue su misión.
“¿Merece la pena seguir viviendo en estas condiciones?” dijo un preso poco después en una entrevista. Para ellos, no. (160)
La noche acordada Allen West dudó en dar el salto al vacío. Para cuando se decidió, sus compañeros ya se habían ido en una balsa que fabricaron con impermeables y el acordeón. Allen West se quedó en la prisión, perdió un acordeón y ganó años de remordimientos y eso sí, ser el único que podría contar una de las mejores historias vividas. (221)