Entrevistamos en 221 palabras a Sánchez Jara, el último futbolista con bigote

“No me he retirado. Tengo 43 y estoy en el Almacellas, de Lleida”.
“Jugué en Osasuna, Barça, Betis, Racing y Sporting”.
“Tuve una oferta para China, pero mi mujer me convenció y montamos una tienda de decoración. Descargo camiones. Soy un currante”.
“Mi primer año en Osasuna cobré ¡5 millones de pesetas! y la mitad para Hacienda. Había camareros que ganaban más”.
“Era muy malo. Si hacía una bicicleta me caía. Marqué solamente cuatro goles en mi carrera, pero tres fueron los mejores de la jornada; dos por la escuadra y uno de vaselina”.
“Estaba en el Barça B, me cedieron a Osasuna, bajamos y Cruyff me repescó para el primer equipo. Igual estaba 3 meses sin ir convocado que jugaba titular. Johan es fantástico”.
“Aquel año fue raro. Romario llegó dos meses tarde tras el Mundial 94, qué golfo era. Hacía cuatro entrenos buenos al año, pero nunca vi un jugador igual. Ahora es político ¿no? Tiene mala hostia para eso”.
“Soy el último futbolista con bigote, lo sé. Me salió con 13 años y me lo dejé, imitando a mi hermano. Vacilaba. No me lo quité hasta que jugué en Gijón. Ahora todos tienen abdominales, bah! con lo que me costaba a mí hacerlas…”.
“El fútbol es machista. Conocí a dos jugadores gays, pero jamas lo reconocieron”.