221 palabras sobre Loquillo, jugador de baloncesto

A José María Sanz Beltrán es a Loquillo lo que el baloncesto al rock: Su parte desconocida.
En el primer colegio en el que empezó a jugar de manera seria al baloncesto coincidió con Juan Antonio, un joven también alto al que todos conocieron y conocerían ya a partir de entonces como Epi. (53)
“Si le hubiera dedicado todas las horas que le ha dedicado a la música al baloncesto, por supuesto que habría sido profesional”.
Escolta potente, destacó en el equipo del colegio y fue fichado por el Cotonificio de Badalona al final de los 70. Allí ya mezclaba el baloncesto con el rock cuando se produjo la llegada de un entrenador nuevo, que comenzó a subirlo al primer equipo, se llamaba Aito García Reneses.
“De Aíto aprendí cosas que luego me han servido en la vida: Me enseñó a tener disciplina y a creer en mi mismo”. (148)
Hace poco, Loquillo, más de 30 años después de aquello, ha compuesto una canción, “Memoria de jóvenes airados” para homenajear a la generación pre-ÑBA.
“Estos tíos tuvieron la desfachatez de plantarle cara al fútbol. Son irrepetibles. Para hacerse un hueco tuvieron que ser estrellas, en el mejor sentido. Tienen esa actitud, ese saberse comportar, hablar y decir. Y clase, mucha clase”
Hoy, compagina la música con la producción de documentales y la literatura.(221)
(Foto vía: proyecto365diasdebasket.wordpress.com)