221 palabras sobre el olvidado Vassilis Hatzipanagis

El futbolista más frustrado de la historia se llama Vassilis Hatzipanagis. Hijo de griegos exiliados en la URSS, nació en la actual Uzbekistán, en los años 50, con un talento descomunal. Pronto debutó con la selección soviética juvenil, y cuando su carrera se lanzaba llegó el cambio. Su familia volvió a Grecia y fichó por el Iraklis. Por extraños motivos (60) burocráticos fue su abuela la que tuvo que firmar el contrato. Creían que se había comprometido por dos años, pero los engañaron. El Iraklis lo ató por diez temporadas y Hatzipanagis, que era como Maradona (zurda excelsa y físico parecido) pero unos años antes, nunca pudo ir a un grande de Europa. Preso en Salónica. Quedaba la selección. O no, porque el hecho de haber debutado (126) en las inferiores soviéticas le imposibilitó jugar con Grecia (sólo lo hizo dos veces). Un drama. Estuvo en el Iraklis desde 1976 a 1991, una vida, donde se fue diluyendo con la frustración del que sabe y añora lo que podría haber sido. Cuántas veces lloraría viendo un Mundial o una final de la Copa de Europa. Imposible superarlo. Su escaso contacto con la élite llegó en 1984 en un partido amistoso de estrellas internacionales. Fue la única vez que ese mundo ochentero vio, de soslayo, al mejor futbolista olvidado de todos los tiempos. (221)