221 palabras sobre el maleficio de Jordi Roura, un menisco y Van Basten

Genera cierta angustia ver ese primer plano de Jordi Roura, resignado en el banquillo, cuando el Barça encaja un gol. Es un hombre a una quijada pegado, que rara vez sonríe pese a entrenar a Messi, Iniesta y Xavi. Le ha caído el marrón de ser el técnico con el que el mejor equipo de todos los tiempos parece derrumbarse. Su amigo Tito vive la incertidumbre del cáncer y su líder Guardiola se bajó del barco justo a tiempo (79). Pase lo que pase, Roura es consciente de que su etapa en el banquillo del Camp Nou va a ser efímera, igual que lo fue la de jugador azulgrana. Era un extremo atípico, y como Cruyff tenía debilidad por esa posición, lo sacó del filial. No parecía encajar, pero en una de esas rarezas del holandés, lo puso titular en San Siro en la vuelta de la Supercopa de Europa. 1989-1990. “Fue una lesión tonta. (154) Choqué con Van Basten y me temí lo peor”. Se rompió el menisco y cuando se recuperó no quedaba ningún tren al que subirse. Murcia, Figueres y retirada a los 26. El mal trago de aquella noche milanesa se repitió hace unos días. Veremos si el partido de vuelta de Champions rompe su desgraciada dinámica y por fin Roura puede sentirse responsable de un éxito del Barça. (221)
@cafeblissett